Adele Priestley es una profesional bilingüe de la comunicación especializada en redacción, estrategia de contenido digital y narración de historias. Su experiencia abarca los ámbitos de la educación internacional, la ayuda humanitaria y la inmigración, y aporta esta trayectoria a su labor como directora de comunicaciones en WIAP. Cuenta con una licenciatura en Inglés y una especialización en Educación para la Justicia Social de Colby College, así como un posgrado en Comunicaciones Estratégicas de la Universidad de Purdue.
Comenzó su carrera en el ámbito educativo, desarrollando planes de estudio y dando clases para un programa global que empodera a las mujeres en comunidades donde el acceso a la educación es limitado. Durante esos años, vivió y trabajó en diferentes partes del mundo y se dedicó además a trabajar como fotógrafa de kayak en aguas bravas y escritora de viajes. Pero su corazón pertenece a Chile, donde finalmente se estableció durante siete años.
Construir una vida en Chile significó lidiar con muchas de las dificultades que conlleva no hablar el idioma: entender un complicado proceso migratorio, cometer errores constantemente y experimentar la soledad que puede traer estar lejos de casa. Con el tiempo, aprendió por su cuenta la jerga local y el dialecto del español, construyó su propia comunidad y llegó a amar profundamente la vida que había construido allí. La experiencia le brindó una nueva perspectiva sobre el valor que se necesita para emigrar, así como una mayor conciencia del privilegio de haber emprendido el proceso por elección propia y de saber que la red de seguridad que ofrece la vida en Estados Unidos siempre estaría ahí para respaldarla.
Después de que la pandemia de COVID la llevara de regreso a Estados Unidos y, finalmente, a Jackson, Adele se unió al Comité Internacional de Rescate como gerente de contenido digital y redes sociales para un programa de apoyo a los niños no acompañados. Creó contenido bilingüe y adaptado a los jóvenes para ayudar a explicar el sistema migratorio de Estados Unidos a los menores y hacer que la vida en un país desconocido les resultara menos intimidante. Cuando se recortó el financiamiento del programa, Adele no perdió la convicción que había impulsado su trabajo: que todas las personas deben tener acceso a información precisa y confiable, así como al respeto y la autonomía necesarios para usarla y construir su propio futuro.
Fuera del trabajo, puedes encontrar a Adele recorriendo los Tetons con tenis o botas de esquí, o persiguiendo olas por América Central y del Sur, donde se destaca como una surfista mediocre.